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Con mensaje a trabajar en la unidad, con énfasis en la seguridad y otros temas de interés de la comunidad loína

El tradicional Tedeum de aniversario de la ciudad se desarrolló en la Catedral San Juan Bautista de Calama.

En el tradicional Tedeum del 147° aniversario de la ciudad, que cada año se realiza en la Catedral San Juan Bautista de Calama, el Obispo Tomás Carrasco Cortés, analizó la contingencia local, e instó a las autoridades a trabajar unidas en la búsqueda de soluciones que beneficien a la comunidad, donde la seguridad sigue siendo un tema latente.
En la homilía, manifestó que «Gracias a Dios por la historia viva de esta comuna, gracias a Dios por su gente trabajadora, gracias a Dios por los esfuerzos compartidos, gracias a Dios por todo el bien que se puede construir a lo largo de esta historia que hemos vivido. Hay aquí sacrificios, esperanzas y logros concretos que hablan de un compromiso de muchos, tantos que ya no están, pero que han puesto la piedra de base, tantos que han hecho que Calama hoy día vaya siendo lo que es, pero tantos que en el hoy se sacrifican por hacer de este lugar un lugar más amable para sus visitantes, pero también digno para quienes lo habitan. La palabra de Dios que escuchamos recién, especialmente en la primera lectura de San Pablo, nos recuerda que somos un cuerpo, un cuerpo que tiene muchos miembros, y tan distintos uno del otro, pero dentro de ese cuerpo nadie sobra, nadie está de más, eso debe ser siempre nuestra comuna».
Asimismo, indicó que «somos distintos, pero en nuestra comuna no sobra nadie. Esta verdad interpela profundamente nuestra vida de fe, pero también nuestra vida cívica, Calama se construye entre todos, más allá de las legítimas diferencias políticas, sociales, el bien común debe ser siempre el punto de encuentro. Cuando uno sufre, que aprendamos también a sufrir los demás».
}»Cuando uno progresa, que todos puedan ser beneficiados, que el progreso no sea para unos pocos, sino para todos. Y por eso cuando un cuerpo se constituye de una mirada de comunión, se abraza la sociedad entre todos. El Evangelio nos va recordando que hay un mandamiento, un mandamiento que es mayor a todos, amar a Dios y amar al prójimo», puntualizó al respecto.
Además, de enfatizar que «este amor no es una idea, no es algo que haya pasado, es un compromiso concreto, es un compromiso que se traduce en decisiones, se traduce en políticas y en relaciones humanas. Es un compromiso que nos hace mirar cómo nos tratamos entre nosotros, cómo tratamos a aquel que pareciera ser que menos cuenta en nuestra comuna. Amar al prójimo hoy, en Calama, significa trabajar por una comuna justa, una comuna fraterna, una comuna segura, pero también una comuna que conserva sus valores, que los vive, que toma las tradiciones, las hace suyas y las conserva».
De igual manera, detalló que «no podemos dejar de reconocer los desafíos que enfrentamos. Hoy día, juntos tenemos que seguir enfrentando la inseguridad vivida también por quien les habla recientemente. No se las cuenta aquí, pero va a ser un aprieto bien fuerte lunes a la noche».
«Expresada en los robos, portonazos, en diversas formas de violencia que van hiriendo la convivencia y muchas veces generan temor. Frente a esto, no basta solo la acción de nuestras autoridades, que es muy necesaria y urgente, requiere un compromiso de todos. Y quisiera aquí invitarles a detenernos con la mirada puesta, cómo fortalecemos nuestras familias, cómo seguimos educando en valores y virtudes, cómo podemos recuperar el respeto y la responsabilidad, sabiendo que la seguridad comienza también en el corazón del hombre, en la vida cotidiana de nuestras comunidades, en la relación humana, pero también en el conservar la fe», continuó en su alocución.
«Haz de mí un instrumento de tu paz, decía San Francisco. Al mismo tiempo, Calama es una tierra donde conviven personas de distintos lugares. Tenemos tantos hermanos extranjeros que han llegado a buscar una vida mejor. Esto no puede ser mostrado como debilidad, sino un desafío y una oportunidad para hacer de esta comuna una casa para todos. Hoy día, Calama convive con una cultura amplia y con muchos habitantes de distintos países que vamos formando esta familia. Por eso, integrar, acoger y construir juntos es un desafío permanente, pero sin perder la identidad, sino más bien fortaleciéndola desde lo que somos», agregó.
«Porque una comunidad que olvida su identidad pierde su alma. Una comunidad que tiene sus raíces bien puestas en la tierra que la vio nacer conserva su historia, conserva sus valores, defiende lo que es verdadero con amor y lo enseña con valentía. Un amor que no excluye, sino un amor que integra», sentenció.
«Un amor que no divide, sino un amor que construye. Hemos escuchado este hermoso salmo que para muchos es tan conocido. El Señor es mi pastor, nada me falta. Con esa confianza caminemos, con esa confianza sigamos adelante porque estamos bajo la protección segura del que lleva nuestro destino en la comuna. No dejemos ni abandonemos la fe porque nos da la fuerza para mirar adelante. Recién les decía y les citaba una frase de un salmo si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles o los trabajadores», explicó en la ocasión.
También tuvo palabras para los representantes de la comunidad: «Queridas autoridades, no podemos llegar lejos si queremos avanzar solos. No podemos construir una Calama de verdad si abandonamos a Dios. En algún momento no tendremos piso donde colocar los pies».
Y reiteró, que «por eso sabemos que Dios sigue acompañando esta historia de Calama que nos llama a ser instrumentos de paz pero nos llama a ser recipientes, conservadores de la presencia también de Dios en nuestros corazones. Queridos hermanos presentes, que este aniversario no sea solo memoria del pasado sino un compromiso con el ahora, siempre esperanza para el futuro. Escuchaba atentamente las palabras del pastor Fernando en el saludo que hizo y decía con esperanza Calama está aceptando a Cristo que el Señor así lo permita y lo aceptemos, lo acojamos y lo tengamos también como aquel que señorea la vida y conduce los destinos de esta comuna».
«Que todos juntos, autoridades y ciudadanos creyentes y no creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad sepamos trabajar en comunión con responsabilidad y generosidad que no miremos lo que nos divide sino todo lo que nos une. Pidamos al Señor que nos conceda un corazón grande capaz de amar de verdad para que Calama sea cada día más una casa para todos donde la dignidad de cada persona sea respetada, donde la familia sea fortalecida, donde el débil sea acogido, donde juntos veamos que nos falta quizás más atención a los enfermos. Recién alguien me decía el centro oncológico no lo dejemos de citar, no dejemos esto de decir hay tantas peticiones que me han hecho estos días que diga pero más que decir, juntos hagamos en comunión trabajemos responsablemente por el bien de nuestra comuna», peticionó.
«Pidamos al Señor que nos conceda un corazón grande ese corazón capaz de amar de verdad para que Calama todos los días pueda mostrarse al mundo con ese rostro humano y divino que la caridad también se muestre en nosotros como bien lo decía el Papa Francisco que el rostro de Cristo era el rostro de la misericordia del Padre, pero el rostro tuyo y el rostro mío somos el rostro de la misericordia del Hijo. Que Nuestra Señora de Guadalupe de Ayquina protectora de nuestra provincia y San Juan Bautista patrono de nuestra diócesis intercedan siempre por el bien y el progreso de nuestra comuna y sus habitantes y nos ayude a ser ese rostro misericordioso para todos quienes nos visitan», concluyó.

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